Por qué sería bueno no comer carne los viernes durante todo el año

La tradición religiosa que promueve la abstinencia de carne los viernes de Cuaresma puede motivarnos a incrementar nuestro consumo de alimentos vegetales

Potaje
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Después del jolgorio y desenfreno del Carnaval se impone la Cuaresma, un periodo de 40 días que se extiende desde el Miércoles de Ceniza hasta la Semana Santa. La tradición católica indica que es un tiempo de abstinencia que hoy se entiende como no comer carne los viernes. La práctica se está perdiendo aunque aún se sigue en muchos hogares por tradición, y es una oportunidad para incrementar el consumo de alimentos vegetales y depender menos de los animales.

La abstinencia cuaresmal tiene hoy una curiosa vinculación con el llamado Meatless monday, la iniciativa del Lunes sin Carne que cada vez gana más adeptos y que se aprovecha a menudo como reto para cumplir los típicos propósitos de Año Nuevo. Aunque no partan del mismo objetivo, el fin sí es el mismo, renunciar a la carne un día a la semana y recuperar ingredientes y preparaciones más humildes.

Desde el punto de vista religioso, se supone que es un sacrificio y un recuperar la humildad y la vida sencilla, pero bajo la perspectiva actual sabemos que podemos no comer carne, incluso tampoco pescado ni derivados, sin sufrir en la mesa ni padecer falta de nutrientes. Fijando un día semanal, o dos, para alimentarnos con recetas vegetarianas y veganas podemos acostumbrarnos a no depender tanto de los ingredientes animales, consumir más legumbres, verduras, cereales integrales, frutos secos y frutas, y así mejorar nuestra dieta y ser también más sostenibles.

Qué significa no comer carne los viernes de Cuaresma

En realidad la Biblia no prohíbe comer carne ni ordena como tal la abstinencia en Cuaresma, entre otras cosas porque las costumbres y los ritos cristianos y católicos han ido evolucionando a lo largo de todos estos siglos. Es la Iglesia la que impone ciertos dogmas, siendo más o menos estricta en su cumplimiento según la época y las circunstancias.

Además, no debemos olvidar que en principio se recomendaba guardar abstinencia los viernes de todo el año, recordando así la Pasión de Cristo y su muerte en la Cruz. Con el paso del tiempo quedó como algo más asociado al tiempo de Cuaresma, uniéndose al ayuno del Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo. Hoy en día parece que la tradición que más se mantiene es la de no comer carne el mismo día grande Semana Santa, aunque son muchas las familias que lo cumplen a rajatabla todos los viernes del periodo cuaresmal.

Lentejas

Pero claro, la idea de la Iglesia imponiendo esta costumbre no es evitar el consumo de carne porque sí, lo importante es el significado que conlleva. Se trata de mortificar la gula y de dominar el cuerpo, de combatir las tentaciones y fortalecer el espíritu. No sirve de nada evitar la carne un día a la semana si cambiamos el filete por una mariscada, se estimula la práctica de la templanza y la propia reflexión sobre nuestros pecados, recordando el sacrificio de Cristo.

Hacer “trampa” cambiando la carne por otros manjares o darse banquetes al día siguiente de la abstinencia tendría, por tanto, poco sentido. Pero como sucede con tantas tradiciones religiosas, muchos de los que siguen hoy esta práctica lo hacen por pura tradición, y algo que sí mantenemos son las recetas de Semana Santa. Son platos típicos muy humildes, por abstinencia religiosa pero, sobre todo, por necesidad; al pueblo llano no le costaba mucho renunciar a los suculentos platos de carne cuando no había de dónde sacarla.

Dejar de comer carne un día a la semana: más allá de la abstinencia

Lo que me parece interesante es recuperar la abstinencia de carne en términos actualizados a la situación actual. Si la Iglesia pretendía que dedicáramos un día a fomentar la virtud espiritual y a meditar sobre nuestros excesos y pecados, podríamos trasladarlo a una reflexión sobre nuestros hábitos y cómo afectan a la salud y al planeta. La industria alimentaria mundial se basa, sobre todo, en los productos animales, y esto está agotando los recursos del planeta y tiene repercusiones negativas en la salud.

No hace falta ser radicales, tampoco se trata de que todos nos volvamos veganos de la noche a la mañana, pero parece evidente que hay que modificar la forma en la que nos alimentamos hoy día, por nuestra salud y también por la protección del medio ambiente. Nos hemos acostumbrado demasiado a consumir carne y derivados cada día, incluso en cada comida, y esto se está volviendo insostenible a nivel mundial. La clave está en recuperar el equilibrio y volver a priorizar los alimentos de origen vegetal y reducir los ultraprocesados.

¿Meatless Friday? Ventajas y beneficios de un día sin carne

El Lunes Sin Carne o Meatless Monday es una iniciativa que cada vez gana más adeptos en todo el mundo, que empezó oficialmente en 2003 a raíz de un movimiento que promueve fomentar la vida sana, practicándolo al menos un día a la semana. Realmente su origen se sitúa en tiempos de la Primera Guerra Mundial, cuando Reino Unido lanzó una campaña intentaba reducir el consumo de carne ante la escasez de recursos. Obviamente, los objetivos hoy son otros.

Espinacas

Con el Lunes Sin Carne se pretende animar a todo el mundo a empezar la semana con objetivos saludables, reduciendo el consumo de productos cárnicos para enriquecer la dieta con ingredientes vegetales y recetas más equilibradas. Puede ser un buen primer paso para los que estén planteándose llevar una dieta vegetariana, pero sobre todo es perfecto para los que busquen cuidarse un poco más y modificar sus hábitos de alimentación.

Uniéndonos al Meatless Monday tomamos conciencia de cómo nos alimentamos y se nos anima a cocinar y comer más verduras, frutas y legumbres. Renunciar a la carne solo un día no supone un gran esfuerzo y esa es la clave de su éxito, todo el mundo lo puede practicar y tiene muchos beneficios. Por supuesto, no tiene que ser necesariamente el lunes, es igual de válido aplicarlo a cualquier día de la semana. ¿En tu familia se solía guardar abstinencia los viernes? Ahora tienes otro motivo para recuperar la tradición.

Dejando la carne un día de la semana todo el año iremos priorizando los alimentos vegetales y tenemos la excusa perfecta para probar ingredientes nuevos y experimentar con recetas diferentes. ¿Y si recuperamos las recetas tradicionales? El potaje de Vigilia o las espinacas de Cuaresma son platos de toda la vida, humildes pero muy nutritivos, que no deberían caer en el olvido.

En ocasiones se critica el Lunes sin Carne acusando a sus practicantes de postureo, pero en esencia es un movimiento que promueve actitudes positivas. Incluso podemos recuperar el espíritu original de las tradiciones religiosas de fomentar una vida mejor, más respetuosa con los demás y más honesta.

Dejar de comer carne un día a la semana está lleno de beneficios y no tiene por qué ser una penitencia. No lo veamos como un castigo, sino como la oportunidad de reflexionar sobre nuestros excesos y de mejorar nuestros hábitos.

Imagen | Freepik/jcomp

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